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domingo, 5 de marzo de 2017

Mitomanía en las Adicciones - Drogadicciones

La mitomanía es un desorden caracterizado por una persona que miente de una forma reiterada y a veces hasta compulsiva. Encontraríamos varias definiciones para la mitomanía, así como muchas formas de presentación.

Se conocen como mentirosos compulsivos, confabuladores, pseudología fantástica. Podremos encontrar muchas connotaciones y la podremos ver integrada en varios trastornos psiquiátricos, pero nos centraremos en la mitomanía en la parte de la psiquiatría que se encarga de las conductas adictivas.

La mentira forma parte de la rutina diaria, han integrado esta capacidad en su conducta y en su actitud de forma tan reiterada que ya forma parte de un hábito innato. El fundamento de la mentira casi siempre es una forma de tapar consumos de tóxicos o conductas vinculadas al consumo.

Estos pacientes explican historias que no son improbables, son creíbles, son circunstanciales en detalles porque han sido reformuladas por ellos mismos para que los demás no capten que lo que se dice no es cierto. Los detalles marcan el nivel de seguridad y la gravedad de la mentira, denotando una gran elaboración de las posibles escenarios que pudieran ocurrir si el otro interlocutor hiciera preguntas. En muchas ocasiones el mitómano explica la historia con una finalidad totalmente instrumental, consiguiendo captar la atención de la otra persona y que ésta acabe compadeciéndose de él. La gesticulación es un componente muy común del lenguaje no verbal que está presenta como una forma de magnificar la realidad que explica.

El hecho de no ser descubierto le puede producir satisfacción y efectos de recompensa, creando una adicción peligrosa que alimenta su trastorno adictivo y confiriéndole un peor pronóstico de recuperación.

La vida de un mentiroso no es fácil. Presentan ansiedad muy marcada por una desvirtualización de su propia realidad que no les motiva y no les encanta. Se deforma la manera de ver las cosas, su entorno, su capacidad de sentir hacia los demás y su manera de comprensión.

Una realidad desvirtuada que hace que interioricen sus propias mentiras (que no se las creen ); las experiencias inventadas las hacen suyas y se comportan de una forma natural al explicarlas, viéndolas desde fuera como un viejo recuerdo que se sabe de memoria.

La autoestima es un pilar importante fuente del deterioro de estos pacientes. Tienen la incapacidad de aceptarse tal y como son por lo que dibujan un perfil de lo que les gustaría ser. Muestran vivencias, experiencias, ideas que desde fuera pueden verse como interesantes y ricas de vida.

La mayoría de las relaciones sentimentales y de amistad empiezan a deteriorarse y fracasan en estos ámbitos, quedando recluídos a nivel social. En otras ocasiones, las mentiras se pueden llegar a complicar de tal forma que pueden ocasionar un problema legal, acabando en fraude y en problemas de tipo penal con la justicia.

Desde fuera se pueden ver como traidores, desleales, llenos de fantasía, quedando relegados a la confianza de ciertos familiares que podrán aguantar esta presión durante un determinado periodo de tiempo. Las relaciones de amistad se van perdiendo o las que aún quedan son superficiales y con connatos de interés mutuo para mantener el contacto.

Se vuelven negadores de la evidencia aunque sean sorprendidos de forma reiterada. A pesar de las evidencias y de las pruebas, se mantienen en sus convicciones y se sienten ofendidos por la puesta en la realidad. Posteriormente sucumben con sentimientos de culpabilidad que se suman a todos aquellos desordenes que configuran una autoestima baja de per se.

Es importante un diagnóstico psicopatológico del paciente y un abordaje conductual tanto del paciente como de sus familiares para poder asegurar una terapia efectiva. Se trata de un trabajo de reeducación del paciente, desensibilización sistemática, abordaje de la percepción de la realidad y remodelaje de las cogniciones negativas y pesimistas.

Rafael Rodríguez García
Médico Psiquiatra
Centro de desintoxicación – Adicciones ROCONA, Arenys de Mar

-Fuente.

Trastorno Limite de la Personalidad Diagnostico - Drogadicciones

Se trata de personas que presentan varias alteraciones a nivel de relaciones interpersonales, autoestima y afectividad y un gran componente de falta de control de impulsos. Se presenta en las primeras etapas de la vida adulta, sobretodo en la adolescencia.

Cómo lo diagnosticamos el Trastorno Limite de la Personalidad

Presentan esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. Son personas con sentimientos de soledad crónicos y rechazo directo al mismo. Presentan cogniciones de tipo negativo y pesimista que en muchas ocasiones distorsionan una realidad que acaba afectando a las relaciones interpersonales, de tal forma que mal interpretan los estímulos y en muchas ocasiones se sienten ofendidos.

Las relaciones son intensas e inestables. Presentan el blanco y el negro sin pasar por el abanico de colores que nos queda en medio. Son personas que ven las relaciones como idealizadas en un primer momento y se vuelven intensas y asiduas hasta reconocerlas como prioritarias, incluso anteponiéndolas a familiares. Estas relaciones son de alta intensidad, pero de escasa durabilidad, dado que son pacientes que tienden a tener expectativas demasiado altas y pensar que la otra persona daría lo mismo por ellas, por lo que se sienten decepcionadas con mucha facilidad y acaban siendo una figura devaluada de la amistad que tuvieron o directamente pasan a ser su principal enemigo.

Tienen alterada su propia identidad. Inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo. Son personas que se ven asimismas con una tarjeta de presentación inferior al resto en muchos sentidos, sobretodo a nivel de su autoestima y de su propia valía ante situaciones de estrés. Por otra parte, en muchas ocasiones no son conscientes de sus limitaciones y por eso tienen tendencia a la frustración de una forma casi constante cuando no logran sus objetivos bajo sus propias expectativas.

Alta impulsividad en dos o más áreas potencialmente autolesivas como gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios. El sentido de complacer al prójimo y querer agradar en muchas ocasiones hace que lleguen a límites que no esperaban a priori, sobretodo en el consumo de drogas. La ansiedad que padecen y la rigidez de pensamiento en cuanto a su propia imagen hace que presenten alteraciones en la conducta alimentaria como atracones y conductas purgativas sin llegar a formar un verdadero trastorno de anorexia o bulimia. El sexo también es impulsivo, incluso promiscuo, buscando la forma de complacer a los demás y buscando su satisfacción personal a través de la aprobación del resto, tratando de suplir las carencias afectivas.

Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio. Tienen una finalidad instrumental, amenazas recurrentes de muerte a través de verbalizarlo, es una forma de exteriorizar sus sentimientos de hastío y desidia, una forma de hacer entender al resto la importancia de sus frustraciones como persona y la escasa capacidad para afrontar estas situaciones. En los procesos de automutilación, se autorrealizan cortes a nivel de extremidades como mecanismo de acting out. Esto quiere decir que es una forma de canalizar la ansiedad, las emociones o un estado crítico y desviar de una forma momentánea el pensamiento, encontrando en ocasiones incluso reacciones placenteras que hace que se vuelvan a repetir en un futuro. Otras formas son: golpes con objetos romos que no dejen marca, quemaduras de cigarrillo, pellizcos…

Inestabilidad afectiva con reactividad notable del estado de ánimo. Episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas, y rara vez, más de unos días. Estímulos importantes y fugaces hacen que los vivan de una forma intensa y presenten alteraciones del estado de ánimo de forma reactiva. No saben gestionar su estado de ansiedad, irritabilidad o tristeza ante cualquier estímulo, presentan fijació ante el mismo y esto hace que dure horas, hasta que un nuevo estímulo positivo o negativo vuelva a cambair su estado de ánimo. A veces se confunden con trastornos bipolares, por la intensidad de sus síntomas. Los síntomas de euforia son muy característicos, que junto con los síntomas de alta impulsividad pueden incluso reunir criterios de un episodio hipomaníaco o maníaco en cuanto a síntomas, no en cuanto a temporalidad.

Sensación crónica de vacío. Debido a la inestabilidad que presentan, son conscientes de que algo no va bien en su forma de procesar los estimulos de la vida cotidiana. La conciencia de su propia realidad, la evolución de su vida en cuanto a soledad y sentirse desgracia de su propio entorno, son características clave en sus sentimientos de malestar consigo mismos.

Enfado inapropiado e intenso o dificultad para controlar la ira. Exhiben frecuentemente su genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes. Es una forma de comunicar a su alrededor sus sentimientos de incapacidad,  una forma de canalizar y manifestar su dolor y su respuesta a una expectativa mal interpretada. Muchas veces son el blanco fácil de muchas discusiones en grupos de amigos porque ya conocen su reacción, hasta que abandonan el grupo o sus reacciones llegan a límites que ellos mismos dejan de llamarlos.

Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves. La ansiedad que presentan es tan intensa que los pensamientos autorreferenciales y paranoides pueden coger un matiz de rango psicótico y delirante transitorio. En otras ocasiones presentan episodios disociativos, con amnesia del episodio, no se reconocen, se comportan como autómatas y solo recuperan la conciencia cuando la ansiedad vuelve a su estado basal.

Rafael Rodríguez García
Médico Psiquiatra
Centro de desintoxicación – Adicciones ROCONA, Arenys de Mar

-Fuente.